La resistencia a la insulina es probablemente la causa más subestimada de la dificultad para bajar de peso. Afecta a 1 de cada 3 adultos en Chile con prevalencia especialmente alta en mujeres en edad fértil y perimenopáusicas. Y sin embargo, la mayoría no lo sabe —porque muchas veces no hay síntomas evidentes hasta que ya existen consecuencias metabólicas instaladas.
¿Qué es la resistencia a la insulina?
La insulina permite que la glucosa entre a las células para usarse como energía. Cuando las células se 'resisten' a su señal, el páncreas compensa produciendo más insulina. Este exceso en sangre activa mecanismos de almacenamiento de grasa —especialmente abdominal— y dificulta que el cuerpo queme reservas existentes. En términos simples: con resistencia a la insulina, tu cuerpo está en modo almacenamiento permanente.
Síntomas frecuentes
Los síntomas más comunes incluyen: dificultad para bajar de peso a pesar de dieta y ejercicio, fatiga después de las comidas, antojos intensos de azúcar o carbohidratos, niebla mental por las tardes, manchas oscuras en cuello o axilas (acantosis nigricans) y ciclos menstruales irregulares. Algunas mujeres con resistencia a la insulina no tienen ningún síntoma evidente.
Cómo se diagnostica
Se confirma con exámenes de sangre: índice HOMA-IR (insulina basal × glucosa / 405), hemoglobina glicosilada (HbA1c) y test de tolerancia a la glucosa cuando corresponde. Un HOMA-IR mayor a 2,5 es compatible con resistencia a la insulina. La glucosa en ayunas puede ser normal con resistencia significativa —por eso medir solo glicemia no es suficiente.
Tratamiento: los tres pilares
El abordaje combina: alimentación (reducir carbohidratos refinados, aumentar proteína y fibra, espaciar las comidas), ejercicio de fuerza (el más potente para mejorar sensibilidad a la insulina) y farmacología cuando corresponde (metformina, inositol o agonistas GLP-1 como semaglutida tienen sólida evidencia).
Resistencia a la insulina y SOP
En mujeres con Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP), la resistencia a la insulina es un factor central —presente en el 70–80% de los casos. El exceso de insulina estimula producción de andrógenos ováricos, generando irregularidades menstruales y mayor dificultad para bajar de peso. Tratar la resistencia mejora no solo el peso sino también los ciclos y niveles hormonales.